domingo, 23 de octubre de 2011

Capitulo Catorce

― ¿Pintura?
―lista
Tacho una X más en la lista, toda esta completamente llena de ellos
―bueno, creo que tenemos todo lo necesario ¿Qué color has escogido? ―preguntó rompiendo la lista en trozos mínimos al comprobar que cada cosa este en su lugar, los dejo sobre la ventana, el viento seguro se los llevara
―azul, tu nuevo color favorito―Claire me da un guiño y me lanza su blusa, la guardo dentro de la caja junto con el resto de mi ropa.
Tomo los guantes  y los acomodo perfectamente en mis manos, son negros, como los de un criminal
― ¿Quiénes son los chicos? ―Claire no responde, simplemente me da una gran sonrisa
―ya lo veras
Lanzo la caja debajo de la cama, arreglo mi coleta, mi cabello ha crecido más de diez centímetros estos meses que he pasado sin salir de casa e incluso a perdido un poco su color. Claire se acerca al tocador, pone algo de labial rojo en sus labios y más pestañita en sus ojos, las mueve sonriendo a su reflejo y me pide que me una a ella. No necesitamos nada de ello pero Claire cree que será divertido usarlo durante esta noche
― ¿los conozco? ―preguntó, Claire no me ha platicado mucho de su intervención en el plan, ni siquiera se en que club será nuestro encuentro
―creo que no, ni siquiera ella los conoce
Mi teléfono comienza a sonar sobre mi cama, la lucecilla parpadea incesantemente, lo tomo
― ¿Si?
― ¿Estas despierta? ―es Aaron
―oh, sí, acabo de bajar por un vaso de leche―miento
Claire frente al espejo tuerce sus ojos, dice que debo mandar a Aaron al cerro donde los animales comen excremento, pero en el fondo se que solo siente celos de que Aaron intente arreglar las cosas - así nunca hablemos del tema- y Elio simplemente no se digna hacerlo después de lo ocurrido con Sophie. Ella dice que después de haberle dejado aquel día en su casa echa puras lagrimas, el nunca volvió hablarle.
Camino al baño y cierro la puerta, no quiero que escuche a Claire rezongar con la pintura para ojos que su madre le compró hace poco
― ¿No puedes dormir? ―pregunta Aaron
―sí, solo que tenía un poco de hambre―bostezo manteniendo mi mentira
― ¿Has hecho los trabajos? ―muerdo mi labio, siempre es lo mismo. Él llama, pregunta cómo ha ido mi día y terminamos en silencio profundo, colgamos y espero su llamada la noche siguiente
―aun no, me encargare de ellos mañana
―qué raro
― ¿Qué raro que?
―últimamente las adelantas los viernes y dedicas tu fin de semana en cuidar a Sophie
―últimamente, pero hoy no lo hare
― ¿Iras mañana? ―Aaron siempre envía conmigo algunas flores a Sophie, no puede entrar a verla porque su madre se lo ha prohibido ¿Por qué? Bueno, no lo sé,  pero Aaron siempre se encarga de dejarme con Lily las flores antes de dirigirse a su nuevo trabajo
―no lo sé, tal vez lo hare
― ¿Tal vez? ―su tono sorprendido me alarmo― ¿Acaso tienes algo que hacer?
―claro que no, simplemente deseo descansar un poco en casa, no me apetece ver a mi hermana en estado vegetal  ¿Sabes? ―contesto casi que en un rugido
―lo siento―se disculpa
Claire asoma su cabeza por la puerta y me indica que es nuestra hora de irnos
―creo que me iré a dormir, que descanses―ni siquiera le doy plazo de hablar y cuelgo
Salgo de cuarto de baño y me dirijo a una Claire a punto de lanzarse de mi ventana
― ¿Qué haces? ―la tomo del brazo
―saltar―rueda sus ojos como si fuera totalmente lógico lo que estuviera a punto de hacer
― ¿No podemos simplemente bajar por las escaleras y salir por la puerta?
―no tendría nada de emocionante―me asegura
―no, pero sería más seguro
―seguro seria que apagaras tú móvil, Aaron es un fastidio y tus padres se despertaran
Le miro extraño y caigo en cuenta del sonido tan estruendoso que está haciendo el móvil en mi mano, miro la pantalla, es Aaron de nuevo, debe pensar que estoy enojada. Apago el móvil y lo lanzo a la cama
―entonces ahora saltamos―Claire se lanza al jardín haciéndome soltar un pequeño chillido
Cierro los ojos deseando que la antigua Claire vuelva, ella no haría tales cosas ¡Ella sabría que las personas no pueden volar!
―estoy viva―Claire susurra desde abajo, estirando sus brazos. Acomoda su pantalones y su cabello
―no por mucho tiempo―le indico abriendo mis ojos
Miro mi cama, está preparada, si mis padres deciden entrar encontraran a una doble de Hank dormida, que con sinceridad es un muñeco de felpa que Claire ha comprado esta mañana. Mi móvil se queda, solo llevare conmigo la cámara y un pequeño canguro
―muévete―me urge Claire mirando su reloj
Miro abajo donde esta ella indicándome que baje con su dedo y una sonrisa maquiavélica en sus labios, dejo salir un largo suspiro y me lanzo al jardín esperando no romperme una pierna o un brazo y en un estado peor, la cabeza. 


.............
Lamento que sea tan corto, pero la próxima parte sera mas larga, tan larga que no se si quiero partirla en dos :S de lo larga que es...aun estoy decidiendo, es que todo es tan emocionante que no quiero dividirlo, aunque si me gustaría dejarles con la duda
bueno en fin , las quiero!!!
Gracias por esperar tanto :* ...cosa que no les agradecí en el capi que subí hace poco :P ..y bueno he subido porque he salido de un parcial y uff tengo un poquitin de descanso, solo un poquitin!!...ademas ya quiero terminar este primer libro :) el segundo sera mas emocionante!!..Bsos




jueves, 20 de octubre de 2011

Capitulo Trece: el mundo nos ha hecho daño, el mundo lo pagara




Contabilizo cinco asentimientos de cabeza departe de Eric antes de que comience a recoger sus pantalones, intuyo que Aaron ni siquiera se ha dignado a respirar desde el lugar donde se encuentra porque esta estático, si sigue así tal vez se desmallara
Eric recoge su camiseta del suelo y logra correrse un poco de su posición anterior y de mí, sonrió y le robo un último beso antes de comenzar a bajar las escaleras
― ¿y los chicos? ―pregunta mamá cuando nos hemos encontrado en el camino, ella lleva más galletas en su bandeja y alguna clase de zumo de naranja
―siguen arriba
― ¿para dónde vas? ―señalo la casa frente a mí, mamá asiente y continúa su camino a la casa del árbol
―lejos―susurro caminando distante de la puerta de entrada, voy a la valla la retiro suavemente y salgo de allí
Algo pica en mi garganta proveniente de mi estomago, tranco la verja y camino más rápido en el callejón lejos de casa, puedo ver la piscina de mis ricos vecinos, la familia entera se ha reunido para una parrillada, las muchas plantas no permiten que me vean , salvándome de una mirada triste de su parte.
¿Por qué la mirada triste?
Bueno, Sophie en el hospital con signos de nunca volver a casa y de nunca despertar lleva a que todo el mundo crea que tu vida es una desgracia y que con miradas tristes harán que tu puta vida sea un cuento de hadas
Tomo mi estomago justo a tiempo para agachar mi cabeza, todas las galletas acompañadas de un liquido viscoso vienen de mi estomago a mi garganta para salir por mi boca, respiro dejando salir algunas lagrimas. Miro mis zapatos al final y me encuentro que están totalmente sucios, los recojo y camino con ellos en mi mano sin antes limpiar mi boca con ella. Cerca del final del callejón lanzo mis zapatos al gran bote de basura de mis vecinos y camino por las calles esperando que un topo o algo más realista como un automóvil me arrolle y pueda acompañar a Sophie en donde quiera que este


…………

Estoy cansada de las constantes miradas de todos los alumnos en aquel salón, hasta la maestra siente cierto pesar por mí, ella esta mirándome todo el tiempo sin disimular junto con todo el resto de la gente. Aaron está en la otra esquina garabateando en su cuaderno, miro su figura desde donde estoy, está un poco bronceado, intuyo que debe ser por su nuevo trabajo como salvavidas en la playa.
Es mi segundo día de vuelta a clases, papá ha decidido que es mejor estar rodeada de mis amigos, dice que mi salud mental está deteriorada desde que ha ocurrido lo de Sophie, también piensa programar una cita con un psicólogo aunque yo me he negado rotundamente, le he informado que mamá lo necesita más que yo y el ha tomado nota en el caso, así que ahora somos dos con psicólogo en casa.
Mi móvil vibra sobre mi mesa, todos prestan aun más atención en si me atrevo o no a tomarlo, lo tomo, abro la tapa y respondo otro mensaje de Claire, ella dice que debo estar en el pasillo cinco minutos antes del toque. Contabilizo unos diez minutos para que esto ocurra, zapateo y masco mi chicle, me he saltado más de tres reglas en un solo día
1 móvil en el salón
2 chicles
3 no tareas
4 destiempo
Entre otros
No me preocupa nada de ello en lo absoluto, solo hay una regla que me gustaría romper y esto lo voy hacer en cuestión de minutos
Saco la lista que he construido esta mañana mientras desayunaba, le he dado una copia a Claire al llegar al instituto aunque ella ya tenía la suya propia, hemos acordado algunos puntos y ella ha dicho que todo está listo. Garabateo en la hoja esperando que los minutos pasen, repaso el plan una y otra vez en mi cabeza , todo tiene que salir perfecto y si no es así, se improvisara
― ¿Qué tal el protagonismo de Alex? ―la maestra está lanzando preguntas como si de dulces se tratara, nadie los toma así que ella tiene que responderse las mismas preguntas que formula
―pienso que debió escoger la segunda opción―habla Jessica con su chupeta en boca― ¿Quién quiere joderse la vida por una chica que acaba de conocer? ―Wau ¿Ella ha leído el libro? Si continuamos así tal vez es cierto que pronto el mundo acabara―es tonto
― ¿O quien quiere morir en manos de su enemigo? ―abro mi boca, todos se giran, Jess parpadea, es la primera vez que me atrevo hablarle después de tantos meses, ella está con una expresión de mierda en su rostro
― ¿A qué te refieres Hank? ―pregunta la señorita Morris interesada en que ahora yo estoy prestando atención a su clase
―pienso que Alex debió escoger una tercera opción
― ¿Tercera opción? ―Morris arregla su falda y se recuesta en su mesa
―sí, tenía su daga ¿Por qué no podía matar al demonio?
―perdería a su chica―Aaron interviene, ha dejado de garabatear y esta mirándome con algo de dulzura, odio esa nueva mirada
―sí pero ¿Qué no existía la fuente de la vida?
―eso solo era un mito―Jess comenta mirándome entre sus pestañas absortas de tinta negra
―no lo era, si lees bien el libro sabrás que la leyenda dictaba que Alex estaba más cerca de la fuente que cualquier otro guardián, pero al entregar su vida por la de la chica la fuente acabo destruyéndose y la leyenda perdió su sentido
― ¿pero si dejaba morir a la chica y no encontraba la fuente? ―el chico de ojos grises que distingo como Teo acomoda sus gafas mientras me lanza la pregunta
Morris esta sonriendo de oreja a oreja, mi oportuno interés en clase ha hecho que la atención vuelva a donde debe estar, en el libro de “Mil estrellas en una noche”
―la encontraría, creo que la leyenda no existiría si él nunca la hubiese podido encontrar―respondo
―la leyenda no era tan completamente cierta, después de todo Alex murió, la fuente no fue hallada y la chica quedo solitaria―Aaron recita en último momento su aporte a la clase antes de que el timbre dé la señal de salida
Maldigo suavemente y miro mi móvil, no había notado todas las llamadas que Claire me había estado haciendo en los próximos cinco minutos, me levanto del asiento, lanzo el libro y la lista dentro de mi morral y camino hacia la entrada donde todos están luchando por salir
―Señorita Hanika―me giro para encontrarme con una maestra sonriente
―buen aporte―levanta su dedo pulgar a mí, le guiño un ojo y doy un paso fuera del salón
―el tuyo también fue un buen aporte―susurro cuando me encuentro a Aaron en mi camino, le planto un suave beso en los labios y comienzo a correr como loca en busca de Claire
Ella ya esta malhumorada cuando la encuentro al lado de los sanitarios, ha amarrado su cabello y se ha teñido su boca de rojo, dice que es su nuevo estilo, que el de chica buena jamás funciono con ella, después de todo perdió a Elio por una puta. Nunca hablo de Sophie como una puta, pero sé que lo pensó
― ¿Dónde mierda estabas? ―atrapa la manga de mi blusa y me atrae hacia ella, huele a pintura con algo de su perfume de flores silvestres
―en clase, por supuesto―respondo fácilmente zafándome de ella
―te dije que estuvieras cinco minutos antes―rezonga
―está bien, la clase estaba algo interesante
Claire bufa consternada ante mi comentario,  ¿A quién puede gustarle literatura inglesa? bueno a Sophie le gustaba ¿Por qué no podía gustarme a mí? Después de todo tenemos los mismos gustos
―vale, mueve tu culo, ya está todo preparado―le entrego mi mochila, ella entra al lavado y sale sin ella y sin la suya
―deberías dejar de ser tan vulgar
― ¿Disculpa? ―levanta una ceja suya, las ha depilado ¿Cómo ha cambiado tanto mi pequeña Claire? ―culo no es una grosería
―lo es, debes decir trasero―le corrijo mientras comenzamos nuestra caminata
―claro, como sea son la misma cosa―saca un chicle de su pantalón me pasa la mitad de este―come y mastica hasta que quede totalmente pegajoso
―eso durara horas
―son de los baratos, pierden su sabor y contextura a los minutos
Lo meto en mi boca, es de fresa, sabe un poco mal
―deberías usar mas colonia, hueles a pintura―le expreso
―lo hare cuando volvamos
Claire sonríe, una sonrisa que jamás pude notar en su rostro ¿Es ello maldad combinado con felicidad? Sí, claro que lo es, la pequeña Claire ya no es tan pequeña, aunque sigue siendo frágil ella ya no es tan dulce, ella ahora es diferente, no solo en su apariencia o expresiones también en su esencia
Te extrañare pequeña Claire
La tomo del brazo y la hago caminar más rápido, reímos juntas sabiendo que nada ni nadie podrá detenernos, el mundo nos ha hecho daño, el mundo lo pagara

jueves, 6 de octubre de 2011

Capitulo Trece

― ¿Cómo sabes que no es? ―pregunta Eric, ha estado discutiendo con Aaron por más de una hora sobre una serpiente que hemos visto desde nuestra casa en el árbol
Eric ha llegado junto con Aaron desde que el sol ha salido, han estado hablando de cualquier cosa que escuchan ven o piensan, incluso contaron las tablas con las que esta construida la casa del árbol. Aaron ha permitido que Eric suba con nosotros a nuestro lugar secreto, mamá nos ha traído jugo de fresa en leche y galletas de nueces. Desde mi posición veo como se mueve en la cocina, ha estado distrayendo su mente del presente preparando distintas recetas, la ultima vez me ha hecho una torta de caramelo con salpicaduras de melocotón, una rara combinación que solo logro que me doliese el estomago
― ¿Quieres que baje por la computadora? ―pregunta Aaron ya cansado de tanto insistir, Eric aplaude y le indica la dirección que debe seguir, Aaron gruñe y baja las escaleras dejándome a solas con Eric
― ¿Qué te parece? ―pregunta Eric minutos después de ser invadido por el silencio
―pienso que nunca se recuperara―le doy toda mi atención a su rubio cabello que hoy está un poco alterado
―no me refiero a eso―su voz sale delgada―me refiero a la serpiente
Asiento levantando mi mano para arreglarle algunos mechones que ya se están apoderando de su frente, me impiden ver sus lindos ojos
―no sé mucho de serpientes
Ahora el asiente y calla, sigo moviendo mis dedos sobre su cabello, se siente bien, sus mechones son como los hilos que la abuela utilizo una vez para coserle a Sophie un sweater, aunque en Miami nunca es necesario ella quiso hacerlo pensando que algún día cuando Sophie estuviese en New York lo utilizaría
― ¿Qué pasara de ahora en adelante?
―no lo sé, tal vez mi sueño del gran topo gigante que me absorbe en mi patio aun sigue en pie
¡Que emerja el gran topo!
―tus expectativas no están muy altas
―las tuyas tampoco―deslizo mis manos por su cuello, hoy su olor es a manzana acaramelada
― ¿A qué te refieres con eso? ―su frente se constriñen
― ¿Qué haces aquí?
―vengo a ver como estas―responde automáticamente
― ¿Qué hacías ayer aquí?
―quería saber cómo te sentías―de nuevo responde automáticamente
― ¿Entonces todo este tiempo solo te ha interesado saber como estoy?―espero un asentimiento de su parte y cuando lo consigo continuo―sabes que nunca mas estaré bien, es estúpido que vengas aquí solo porque tienes esperanza de que Sophie despertara, mamá dejara de hacer horrorosos postres y papá permanecerá en casa más tiempo del que pasa en su trabajo
Los ojos de Eric me miran penetrando todo en mi interior pero no me importa, la realidad es la realidad así que él solo debe aceptarlo como yo lo he hecho
―así que si no tienes una excusa válida para venir entonces dejare todo en que solo quieres recuperarme y terminar lo que un día no terminamos ¿Lo recuerdas?
―Hank ni siquiera sabes lo que estás diciendo ¿te das cuenta de que últimamente solo piensas en que la vida es una mierda?
―creo que lo es, no te lo voy a refutar―elevo mis hombros y deslizo mis manos de su cuello a sus brazos, parece que Eric ha estado haciendo ejercicio porque estos están más gruesos y duros que la última vez que los toque, que fue hace solo un par de semanas cuando me estrecho entre sus brazos pensando que necesitaba llorar, patético
―vamos Hank, tu vida sigue, Sophie despertara algún día, va avanzando muy bien a los medicamentos, tu madre solo se esconde en su cocina por miedo de estar contigo ¿te das cuenta de que tu negativismo la afecta demasiado? ―sus manos se mueven mientras habla, parece un animador de esos que están en la radio y te dan consejos sobre cómo debes llevar la vida
―vale, entonces la vida es aun mas mierda porque se supone que debo ser yo la que este en estado vegetal, mi hermana tendría más optimismo que yo―espero que su respuesta sea un sí,  ya que la misma pregunta la he hecho un millón de veces y todos terminan sulfurándose, alejándose y desapareciendo de mi vista ¿Por qué simplemente no pueden decir que todo es mejor con Sophie?
―no pongas palabras en mi boca―niega, bueno, por lo menos no se ha alejado―solo pienso que debes continuar, muy pronto será tu graduación, tus maestros han entendido tu situación y han permitido que hagas tus trabajos en casa pero tú solo los tiras a la mierda, es tu futuro Hank, pensé que nunca dependerías de tu hermana para seguir avanzando
―no dependo de ella
― ¿Entonces porque llevas dos meses encerrada aquí?
― ¿tengo que responder? ―tomo su manga y la arrugo entre mis dedos, la tela de su camisa es suave para esta época del año
―no, no tienes que hacerlo pero si tienes que meditarlo
Bufo, nada de lo que puedan decir o hacer me hará cambiar de opinión, la vida es una mierda, siempre lo ha sido pero he tratado de seguir con ella, hasta que me he dado cuenta de que solo pierdo mí tiempo porque las cosas nunca serán diferentes para mí y en ello sé que tengo completamente la razón, como dice mi madre, algunos nacemos para ser felices y otros simplemente estamos condenados a la tristeza
―tendrás que hacerlo, no siempre voy a estar aquí
―lo sé, también tienes una vida―mis manos siguen su curso a las suyas, Eric se sorprende de tenerlas allí cuando siente mi contacto frio a pesar de que el sol esta irradiando toneladas de calor―así que no te quito mucho tiempo, puedes irte
―no estoy diciendo que quiero irme―gira sus manos con un movimiento y logra entrecerrarlas con las mías, las suyas están cálidas pero en minutos estarán tan heladas como las mías
―creí que toda esta plática era con base en ello
―te equivocas, todo esta plática es con base a que debes salir de este maldito lugar, debes ir  la escuela, presentar tus exámenes, ir a la universidad , conseguir un título y hacer lo que te venga en gana
―creo que me he adelantado y ya estoy haciendo lo que me venga en gana―sonrió, Eric resopla
Debe estar cansado de discutir conmigo y no lo culpo, últimamente todos se han cansado de mi, incluso Claire ha dejado de venir, dice que mi negativismo le hace mal a su tristeza, que cuando logre reponerse del golpe de Elio volverá, aunque siempre me envía notas o correos, incluso me llama
―con hacer lo que te venga en gana no me refiero a quedarte aquí, me refiero a salir al mundo y darles una buena patada en el culo a todos
―vale, solo falta eso ¿Podemos empezar contigo? ―Eric retira mi mano de la suya y se levanta
¡Bingo!
― ¿Por qué todo lo tomas como un juego?
―no tomo todo como un juego, además vives diciendo que debo divertirme ¿No te estás contradiciendo?
Una sonrisa más ancha surca mis labios cundo Eric rasca su cabeza casi con desesperación, me levanto y camino hacia el
―que poca paciencia tienes chico
―tengo paciencia pero tú me haces llegar siempre a mis límites
― ¿Siempre? ―levanto mi ceja, Eric se remueve un momento, se gira a las fotografías y dibujos que decoran la casa del árbol, su mirada se posa en aquellas que en un momento del tiempo Aaron y yo pintamos. Sus manos alcanzan a las huellitas de pintura que hicimos cuando solo teníamos siete años, las toca suavemente como si quisiera volver el tiempo y conocer a la Hank alegre, a la que solo tenía esperanzas y confianza en su vida
― ¿son tuyas? ―pregunta aunque ya sabe la respuesta
―solo las que estás tocando, las azules son de Aaron
El pasa sus manos por las dos, las mide con las suyas y sonríe, se llevan varios centímetros de diferencia además de que las suyas son más gruesas y suaves
― ¿Desde hace cuanto lo conoces? ―pregunta ahora dirigiéndose a los peluches en una de las esquinas
―desde que he nacido, mi madre y la suya son buenas amigas
―eso lo justifica―susurra para sí mismo sin tener en cuenta mi presencia
Levanta uno de los peluches con forma de pingüino regordete y una barbie que lleva mitad de su cabello trenzado y la otra mitad recogido en una coleta con algo parecido a una argolla, los observa sonriendo, parece Alicia en su país de las maravillas, todo esto de la infancia llega afectar a muchos, para mí solo son recuerdos, lindos recuerdos
― ¿Qué justifica? ―estiro mis brazos preparándome
Después de todo necesito algo de diversión ¿No?
―que te ame como lo hace
Envía sus palabras con fuerza como si de un tsunami se tratase, algo se mueve bruscamente en mi pecho y baja a mí estomago, siento acidez en él y como mi respiración se hace pesada con cada inhalación y exhalación que realizo. Algo pica en mis ojos y antes de que puedan aparecer las imágenes que tengo en mi cabeza desde aquel día camino hacia Eric
― ¿Sabías que él...
Lo giro y le beso, el se sorprende y retrocede pero solo consigue estar atrapado en la esquina, escucho como algunos peluches y muñecos gimen ante sus pisadas, como su cabeza choca con la madera y como nuestros labios se mueven a un solo compas. Dejo a mis manos llegar a su cabello,  a su pecho y le permito a su lengua llegar a la mía, su respiración se hace más dificultosa, puedo sentir su corazón bombeando fuertemente debajo de su camisa, como sus brazos me atraen más a él aunque quisiera alejarse. Levanto la punta de su camisa para tocar su piel, está caliente y húmeda, Eric me permite quitarla pidiendo que yo también lo haga-aunque nunca lo hago-y continúe con el juego, sonrío consciente de que pronto llegara a su límite
Llego a su pantalón, donde me entretengo con su cremallera, Eric ahora está casi temblando, sus besos son más atrapadores y sin poderme negar a su dulce sabor dejo que haga camino a mi cuello donde en su recorrido llega a entretenerse con mi oreja, me permito darle un poco mas y hago distintos ruidos con mi boca, su voz se extingue entre mi cabello con palabras que no puedo comprender y tampoco quiero conocer, suelto su cremallera y hago que sus pantalones caigan a sus pies, le doy un último beso y me separo
―lo que querías no podrás obtenerlo―susurro con mis labios pegados a su oreja―después de todo, la vida es una mierda
Eric se tensa, demasiado para ser exactos, no sé si es porque está casi desnudo, por mis palabras o porque Aaron esta recostado en una de las esquinas observándonos con tranquilidad